Friday, August 22, 2008

5º Triste Aniversario de La Rocka...


Desde este espacio de libertad total un abrazo fraterno a Xardiel Padilla y a toda la banda que hacen posible un pasquín de alta calidad y de distribución gratuita por su quinto aniversario ( no hay quintito malo ).
Los regios nos enorgullecemos de algunas cosas, una de ellas tener la posibilidad de tener publicaciones que informan, de calidad técnica y periodística, ademas de contar con colegas absolutamente fraternos y solidarios como la banda de La Rocka.
En su honor un modestillo artículo sobre la libertad de expresión. ¡ Vale !

www.larocka.info


Libertad de expresión

René Zúñiga


El antecedente más antiguo del periodismo en México se encuentra en las hojas volantes que empiezan a circular alrededor de 1542. Desde el inicio de la vida independiente en México las formas de información recibieron impulso para su eficiente funcionamiento, si el medio era afín, silencio y persecución si se atrevía a tener una visión distinta a la del gobernante en turno, refiriéndonos a la experiencia en la capital del país, sin embargo, fuera de la Ciudad de México, todo era Cuautitlán, ya que los caciques, dueños y señores en el interior del país, disponían a voluntad de los medios informativos y, por ende, de sus publicaciones y contenidos.
La historia en el México moderno no es muy diferente, el poderío de las cadenas de televisión abierta: Televisa y Televisión Azteca no tienen competidores porque someten y estrangulan al concesionario de ciudades del interior y los obligan a asociaciones comerciales “ amistosas ”, siendo absorbidos por la magna empresa y si esto no sucede, es por que no les representa un negocio importante y entonces mantienen una relación donde los productos que generan son quienes ocupan las pantallas de la pequeña competencia. La radio es también un medio totalmente controlado por las televisoras y por pequeños concesionarios independientes que son una suerte de alfil de las grandes corporaciones, ya que se convierten en clientes de los materiales que producen, espectáculos, discos y todo lo que conlleva la industria, no se diga en los medios impresos que también se manejan como cadenas nacionales, publicando periódicos en el interior del país, pero controlando la información. Las formas de control son rudimentarias pero efectivas, al depender de la publicidad gubernamental, la sobrevivencia de los medios está marcada con una dependencia total de las secretarias nacionales y estatales y los gobiernos respectivos. Pocos son los medios independientes que se manejan con absoluta libertad, pudiéramos mencionar si acaso tres de ellos; los más conocidos como Proceso, La Jornada o el Grupo Reforma. Por supuesto que existen otros, pero en áreas de influencia territorial muy pequeños, no por ello, dejan de tener influencia y en algunos casos hasta presencia nacional, como en el caso del Semanario Zeta de Tijuana en el noroeste del país.
En el totalitarismo priísta no había duda de quién dictaba las formas y determinaba hasta que punto se informaba a la sociedad, incluso, gobernantes de primer nivel eran socios de cadenas de televisión o tenían estaciones radiales para exaltar los logros de los gobiernos sin críticas de ningún tipo, pero el derecho a la información, demanda social, fue ganando espacios, teniéndose que abrir los medios más reaccionarios en los últimos años del reinado priísta, siendo Zedillo el presidente más vapuleado por su gris desempeño y la aceptación del gobernante de la crítica ácida en los medios, donde la ciudadanía vio cristalizada las luchas por estar bien informados o por lo menos, el contar con medios no plegados a las directrices de la política oficial de medios.
La censura constituye un delito público, incluso podría considerarse de estado, porque además de los dueños de las importantes cadenas televisivas ya referidas, quienes interpretan al dedillo los “ deseos ” del dador de vida ( el presidente en turno ), e imponen a comunicadores, reporteros y productores lineamientos o criterios de información, pero el gobierno decide en muchos medios que sobreviven de la limosna de la publicidad, que deben decir estos, como manejar la noticia o que destacar, por ejemplo, en el tema de la seguridad, talón de aquiles de la actual administración; incluso, se sabe de montajes para destacar la capacidad de las policías federales, donde se convoca a la televisora preferida o a ambas y detienen a peligrosos secuestradores para difundir la noticia en horario estelar para gloria y reconocimiento de los encargados de la seguridad nacional, cuando en los hechos, el fracaso es impresionante.

Es evidente que los temas en la agenda son el calentamiento global, el oro obtenido en Beijin, el triunfo de los verdes contra la selección de Honduras; y la propuesta presidencial para entregar el petróleo a empresas privadas que beneficiará al pueblo y nuevamente podremos aspirar a tener riqueza que administrar. Nada o poco se habla de la pérdida del poder adquisitivo, menos aún de temas como el de los derechos humanos, desapariciones forzadas, es decir, en contra de la voluntad de la víctima; la inflación galopante, la importación de gasolina, diesel, gasavión ( turbosina ); de la pobreza que ha aumentado en la actual administración y todo tipo de temas sociales que no son conveniente mencionar y menos aún darle espacio a quién encabeza el movimiento social organizado más importante de los últimos veinte años. Así que estamos igual que en el pasado reciente: mal informados y con el poder político y económico actuando para desinformar al pueblo. Así que es necesario impulsar medios ciudadanos, comunitarios, impresos, blogs, radio por Internet, etc., con la finalidad de crear una red nacional de medios de comunicación que informe a los mexicanos que sucede en la montaña de Guerrero, en el campo morelense, con los migrantes; en materia de derechos humanos, por mencionar algunos de los temas más referidos.

Finalmente menciono algunos de los requisitos propios de una democracia contemporánea referidos por Robert A. Dahl, un notable politólogo norteamericano, autor del libro On Democracy, publicado por la Universidad de Yale en el 2000:

1) la elección de los responsables de la toma de decisiones del
Estado.


2) que esas elecciones sean libres, equitativas y frecuentes,

3) libertad y autonomía de asociación de los ciudadanos,

4) un concepto de ciudadanía incluyente,

5) libertad de expresión y

6) fuentes alternativas de información.

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